EL MAYA

Comencemos por el hombre y tomemos como ejemplar
el maya. Su tipo persistente hasta hoy es
braquicéfalo, de frente ancha y mirada audaz, de pómulos
salientes, erguido y altivo, y conserva é impone todavía su lengua,
 cuyo elemento principal es el monosilabismo.

La mujer maya usa aún su traje antiguo, su
cuéyetl adornado de vistosas labores, su huipilU blanco
y su tocado primitivo. No se parece el indio de raza
maya á los otros de nuestro territorio; se le distingue
y se le conoce inmediatamente al verlo, y conserva
siempre su personalidad etnográfica.
El maya-quiché introdujo en su traje ciertas reformas
y ciertas piezas desconocidas á los nahoas: la mitra
para el sacerdote, el calzón y el maxtli, y adornos
especiales que manifiestan mayor gusto, mayor cultura,
más adelanto. Basta para comprender esto comparar
los relieves del Palemke con las estatuas de los dioses
de los pueblos de procedencia nahoa. Inferiores , y
mucho, á éstos en los trabajos de alfarería, se distinguen
los mayas por el uso de la piedra pulida que
labraban á perfección, por sus artefactos en oro y cobre,
y porque los primeros aprovechan las piedras preciosas
duras como la esmeralda y el cristal de roca. En la
arquitectura no usan el barro ó adobe como los nahoas,
sino piedras admirablemente esculpidas, y al techo de
vigas y terrado sustituyen la bóveda triangular. Y en
vez de constituir su defensa en las construcciones
cerradas de las casas grandes, la hacen levantando sus
edificios sobre terraplenes, y llegan á formar de ellos
.

altas pirámides. Esta es una de las circunstancias más
características de la raza del Sur: el terraplén, el kií,
palabra monosilábica de esa región.
El maya-quiché primitivo se distingue además por
su religión y por su culto; la primera fué la adoración
de los animales, una verdadera zoolatría: el segundo
era fastuoso, y combinado con su arquitectura, produjo
los palacios con relieves é inscripciones. De aquí
nació una escritura especial, la calculeiforme , en un
todo distinta de la jeroglífica nahoa. En fin, sus ritos
funerarios caracterizan á la raza: en vez de la incineración
usa el túmulo y la piedra mortuoria y practica la
momificación de los cadáveres.

Son tan esenciales las diferencias entre las razas
nahoa y maya-quiché que no puede aplicárseles un
origen común: es preciso buscar para la segunda una
nueva procedencia en el Viejo Mundo. Después del
sistema bíblico, mucho se habló de un origen egipcio, y
hoy parece que entra en moda buscar una ascendencia
celta, por cierta semejanza de culto y algún parecido en
diversos utensilios. Nosotros creemos que más valdría
á los escritores que tal tarea han emprendido el
estudiar lo que los celtas recibieron de los iberos que
en Europa los habían precedido, y examinar qué parte
tomaron para su civilización de las edades de piedra
sin pulir y de la piedra pulida, anteriores á su establecimiento.
Así se explicarían mucho de lo que hasta
ahora les es incomprensible, y sabrían al fin quién era
la misteriosa divinidad Theut. Para nuestro intento
basta decir que los celtas trajeron al occidente del
Viejo Mundo el uso del bronce y del hierro, y que su
idioma es de ñexión y de descendencia arya; pues esto
es suficiente para comprender que su civilización no
llegó á nuestro continente.

Pero no puede dudarse de que aquí encontramos
semejanzas notables con el Asia , costumbres que
parecen escitas , la mitra y el calzón , otras que se relacionan
con las egipcias, y de ellas iremos dando cuenta
en su oportunidad: pero al mismo tiempo se observa que
las semejanzas son lejanas; entre la pirámide egipcia y
la maya hay diferencias esenciales: de modo que hay
parecidos , pero no igualdad ; esto acusa un germen
común, mas no una descendencia.

Nosotros nos explicamos el fenómeno etnográfico de
la siguiente manera: con anterioridad á la época en que
bajaron los aryas al Asia central, ó acaso empujada por
ellos, emigró una raza anterior al occidente, y al pasar
por el África dejó en las riberas del Nilo los mismos
gérmenes que trajo á las del Usumacinta: extendióse
después por Europa, dejando como marca de su camino
innumerables túmulos y piedras votivas. En Europa las
muchas inmigraciones posteriores borraron casi sus
huellas; en el Egipto persistieron algunas de sus costumbres
, á pesar de los elementos extraños que recibió
después, y en la región meridional de nuestro territorio

tuvo SU completo desarrollo. Así en el Egipto el túmulo
llegó á ser colosal pirámide , y en su religión persistió
el culto de los animales: sabido es que no há mucho se
ha encontrado la caverna de las momias de los cocodrilos
sagrados, y César Cantú cuenta que hay en la Líbica
largas galerías de muchas leguas de extensión, llenas de
momias de perros, gatos, monos, carneros, ibis, gavilanes
y chacales. Así también vemos gran semejanza
entre los ídolos egipcios y los quichés, pero no son los
mismos ; como la pirámide egipcia no es igual á la maya
ni en su construcción, ni en su forma, ni en su objeto.
Los palacios con inscripciones dan idea de los asiáticos,
como los trajes; pero son, sin embargo, diferentes. Lo
mismo observamos en los ritos y en las costumbres.
Es el mismo germen, desarrollándose de distinta manera
en medios diferentes.
La época de la inmigración del Sur fué la lacustre
en su forma llamada de tcrramaves. Es notable que en
la costa del Brasil y en la de África, que está en frente,
se han encontrado en un todo iguales estos ferramares
ó construcciones en los pantanos; lo que haría pensar
que la unión de los continentes por el África había
El Usumacintu
continuado por mayor tiempo. Lo cierto es que estas
construcciones semilacustres dominan en el origen de la
civilización maya, y ^ue por lo mismo debemos buscar
ese origen en una localidad á propósito : las tradiciones
están conformes en señalarnos la región del Usumacinta.
Hemos dicho que este río fué para nuestra civilización
del Sur lo que el Nilo para los egipcios , pues en
la extensión de sus riberas debía desarrollarse, haciendo
de ellas un verdadero prodigio de producción, el desbordamiento
periódico de sus aguas. Nace el Usumacinta
en los montes del Peten, en Centro América, formándose
de los derrames de la laguna de Panaxachel y de las
filtraciones del lago de los Islotes, se le unen varios
ríos, y entra caudaloso en nuestro territorio. A su
derecha están los lacandones, y á su izquierda todo
Chiapas. Pasa cerca de las famosas ruinas del Palemke,
entra en Tabasco, dejando á su derecha la península
yucateca , y desagua en el golfo de México formando tres
brazos. En toda su extensión conocida es navegable, á
lo menos por canoas.
Hermosísima esta región, de temperatura cálida,
tiene una gran exuberancia de árboles de las más finas
maderas, de aves de riquísimos plumajes, de plantas
variadísimas con flores exquisitas: se produce el caimito
de Xoconochco, el azafrán, las mimosas que dan el
huixáchitl; la raíz de anoda conque se tiñe de negro;
ol ulli, el palo amarillo, la sangre de drago, el liquidámbar,
el algodón, el cacao, la patata de árbol, el
tabaco, la vainilla, el zentule, el guaco, la zarzaparrilla;

fil copalchi, el cedro, la caoba, el bálsamo, el zapotillo,
el granadino, el tepeguaje, etc., etc.; todo en bosques
iaimensos, y á orillas de ríos de abundantes corrientes.
En el valle de Custepeques había oro y cobre; se
recogía el primero en pepitas á inmediaciones de Cliicomuselo
; se conocen fuentes de betún llamado chaptípotl,
y abundan las salinas. Propicia, pues, era la región del
Usumacinta para que en ella se desarrollase una gran
civilización.
.
- Las tradiciones nos presentan desde luego el
nombre de Votan, como el de Zamná en Yucatán.
Debemos ver en Votan más que un ser real , una personificación
de la raza. Los cronistas, siguiendo su
costumbre de ajustar nuestras antigüedades á los relatos
bíblicos, han querido hacer diversos personajes hebreos
de los nombres de los días del calendario chiapaneco, y
suponen que fueron los primeros caudillos de la raza.
Según ellos , el primer poblador fué Mox ó Imos , y se le
representaba con el árbol gigantesco de la seiba; el
segundo fué Tgh, y el tercero Votan, llamado también,
según el obispo Níiñez de la Vega, Tefanognastc , que
quiere decir señor del palo hueco; á éste se le adoraba
como á corazón del pueblo. Es lógico suponer que los
nombres del calendario, que fué impuesto por los
nahoas, se referían á los cuatro astros; así es que solamente
nos ocuparemos de Votan como el civilizador de la
región de Usumacinta, y de Zamná como primer jefe de
los mayas.
En Mox estaba representado el pueblo autóctono;
era la seiba árbol gigantesco y sagrado; lo tenían en
sus plazas y debajo de él se reunían los consejos;
después de la Conquista, á su sombra hacían las
elecciones de alcaldes; rendíanle adoración; en la antigüedad
lo zahumaban con gomas olorosas; decían que
de las raíces de la seiba venía su linaje. Conviene
fijarnos en dos puntos interesantes respecto á la raza
autóctona: que se creía nacida de los árboles y que les
rendía culto.
Votan, por el contrario, aparece en los manuscrí-
.' tos, no sólo inéditos sino alguno desconocido, como un
j civilizador extranjero que llega por el mar: toca primero
\ en la península del Yucatán , lo que indica que allí , en
las marismas , fué el primer establecimiento de los
inmigrantes; sin duda por ser tierra seca y sin agua
van buscando mejor terreno, y para ello siguen la costa,
pero dejan á una parte en su primera mansión, siendo
su representante Zamná ; llegan á la laguna de Términos
y allí se establecen en la boca del Usumacinta. Votan,
luchando con las corrientes de este río, representa á la
nueva raza extendiéndose poco á poco por sus riberas
y poco á poco sobreponiéndose y dominando al pueblo
autóctono. Sube Votan el río hasta Catasasá, y ahí se
establece: es la raza que toma asiento y para ello
consti'uye su ciudad. Por estar la ribera de Catasasá á
\ poca distancia de las ruinas del Palemke, creeríase y se
cree, que ésta fué la ciudad fundada por Votan; pero
no podía tener tal magnificencia el primer pueblo fundado
por la nueva raza, y la lejanía de cuatro á seis
leguas en que del río Usumacinta están las ruinas,
indica una construcción posterior para huir del desbordamiento
periódico de las aguas. Votan era el jefe de
una raza que á sí misma se daba el nombre de culebras;
Votan era un clian, una culebra, y el pueblo que fundó
llamóse Na-chan , ciudad de las culebras.
Votan era un sacerdote, y por consiguiente el
primer gobierno de los chañes fué la teocracia. El
pueblo de la descendencia de los Votanes se llamaba
Thiopisca, corrupción de Teopixca, que quiere decir
lugar de los sacerdotes. Si quisiéramos, pues, suponernos
por un momento á Votan ó á Zamná , diríamos
que eran dos sacerdotes negros que habían traído de la
Libia la nueva civilización y el nuevo culto. Esto nos
explicaría esos dioses de semblante etiópico con el
singular signo cuneiforme, como la cabeza de Hueyápan
y el hacha gigantesca. Nos daría también razón de
por qué á los dioses se les untaba de nlU y los sacerdotes
se pintaban de negro; particularidad que tuvo su
origen de la civilización del Sur, pues á Quetzalcoatl,
que representa el sacerdocio nahoa, se le pintaba blanco
y barbado. Esto explica igualmente la arquitectura de
la región, en la que Violet-le-])uc encontró mezclados
elementos de raza amarilla y de raza negra. Los
mexica como recuerdo tenían un dios negro, Ixtlilton,
que quiere decir negro de rostro.
El templo de este dios era de tablas pintadas y
había en él muchas tinajas de agua tapadas con comales;
esta agua se llamaba tlilatl, que quiere decir agua
negra, y cuando algún niño enfermaba lo llevaban á
beber del tlilatl. Tenía de particular la imagen de este
dios, que no era pintada ó esculpida como la de los
otros, sino que era un sacerdote que se vestía con el
traje especial de la divinidad que representaba. Parece
que querían con esta imagen viva significar de manera
expresiva al sacerdote negro que había introducido el
culto y en dios había sido convertido.
Antes de pasar adelante diremos que Humboldt
indicó la idea de que este Votan pudiera ser uno de los
buddhas que salieron á países lejanos á propagar su
religión. Nosotros le seguimos apoyados en que uno
de los nombres de Odin era Vuotan y en la creencia de
que en el Palemke había huellas búdicas, tales como
la cruz y unos barros que representaban una trinidad y
un santón. El señor Orozco adoptó la idea y la desarrolló
extensamente; pero mayores estudios nos han
convencido de que habíamos incurrido en error; la cruz
no es búdica; hemos encontrado los barros que se creían
perdidos , y no representan á tal santón ni menos á la
trinidad búdica, y no hallamos ninguna huella del
budismo en la religión del Palemke. Para nosotros
hay una razón que convence: la peregrinación de los buddhas
tuvo lugar quinientos años antes de nuestra era
según unos y mil según otros, y la misma religión
búdica no es mucho más antigua; de todos modos es
muy posterior á las edades del bronce y del hierro: así
es que si hubiese venido un buddlia habría introducido
el uso útilísimo de esos metales , la numeración decimal
y el calendario asiático, y de nada de eso hay siquiera
señales. La inmigración votánida es anterior en muchos
siglos al budismo.

Continuando con las tradiciones relativas á Votan,
encontramos que, habiéndose unido los chañes ó culebras
por medio de casamientos con los hijos del país
y formado así un nuevo pueblo, el sacerdote procedió
á la división de las tierras estableciendo el derecho de
propiedad. Esto distingue mucho á las dos civilizaciones,
pues hemos visto que en la del Norte dominaba el
comunismo, mientras que ahora nos presenta la del Sur
la idea enteramente opuesta de la propiedad individual.
Y otra diferencia notable entre ambas resulta
de la primitiva fundación de la ciudad Na-chan. En el
Norte el comunismo se unía á la vida patriarcal y á
la habitación en casas grandes ; en el Sur se necesitó
otro lazo para unir la comunidad de intereses, la ciudad.
En el Norte, por la misma clase de habitaciones,
consistía el culto principalmente en la contemplación de
los astros, el sacerdocio no podía tener gran desarrollo,
el jefe de la casa grande tenía el poder patriarcal
y éste por necesidad tuvo que convertirse en poder
guerrero; pero en el Sur la ciudad exigía un culto, la
religión tenía que unir los intereses aislados y el poder
tenía que ser teocrático.
Votan fué deificado: fuera un hombre ó la representación
de una raza, de él hicieron una divinidad.
Así se explica la existencia de los votanes de Teopixca,
pues era costumbre que los sacerdotes de un dios
llevaran su nombre. También los mayas deificaron á
Zamná, cuyo nombre significa rocío del cielo, á quien
tenían como el primer rey sacerdote y civilizador;
levantáronle suntuosas pirámides en la ciudad de Izamal
y en una de ellas se ve un rostro gigantesco imagen
del dios.
Lo especial de esta civilización del Sur hace que
antes de ocupamos en sus particularidades veamos
adonde se extendió. La hemos visto extendiéndose por
las costas de la península maya hasta la desembocadura
del Usumacinta, y subiendo por las riberas de éste
hasta Na-chan. No debió ser ésta la única ciudad y
así lo demuestran las ruinas que á lo largo del río se
encuentran ; de tal manera, que podemos decir que desde
las ruinas del Palemke hasta el mar había una serie
de ciudades; pero éstas en su principio debieron ser
muy modestas, y en las condiciones locales de la región
del Usumacinta y en las costumbres que corresponden
á aquella época semilacustre , debemos buscar la
manera de construcción que aquellos pueblos usaron.
El desbordamiento periódico del río los obligó á construir
sus habitaciones sobre terraplenes superiores al
nivel de las inundaciones, y de ahí nació la costumbre
en esa raza de construir lo que llamaban Ttú y los
mexica tlatclli. El kú les servía además de fortificación
ó defensa contra las tribus incultas que los hostilizaban,
y agregándole pisos por suntuosidad y para
mayor defensa llegaron á la pirámide, zacuaUi, cindadela
y templo á la vez. Dejando para después el tratar
extensamente de esto, tomémoslo ahora sólo como
elemento etnográfico.
A él se nos une inmediatamente el túmulo y la
piedra mortuoria ó menhir. Esta nueva raza no
Momia de un túmulo
quemaba á los muertos como los nahoas, los enterraba
en túmulos. Esta manera de entierro se caracterízaba
por la posición del cadáver, puesto en cuclillas ó
doblado sobre sí mismo; por la forma del sepulcro
piramidal en el exterior y levantado sobre la tierra
y hueco por dentro de manera que se pudiesen colocar
en él algunos objetos á más del cadáver que pertenecían
ó se referían al difunto.

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